Conservación y Proteccionismo
Contradicciones y realidades

Sucede a menudo, en todas las áreas de la actividad humana, que medidas tomadas con las mejores intenciones, en la práctica tienen efectos negativos porque se contradicen con la realidad.

Los resultados no queridos de reglas adoptadas por razonamientos teóricos sin consideración de la experiencia concreta, conducen a aquel viejo aforismo que el remedio resulta peor que la enfermedad. Esto es precisamente lo que sucede cuando se toman medidas destinadas a la protección y conservación de la fauna silvestre sin tener en cuenta dicha realidad.

 

Protección y Conservación de la Fauna Frente a la Prohibición

Una orientación equivocada muy usual es la que identifica la protección con la prohibición de la caza deportiva. Parece algo muy simple. Si no se caza no morirán animales silvestres por causas no naturales.

En primer lugar se equivoca la causa que origina la mayor dificultad para la supervivencia de la fauna silvestre. Ella radica, antes que nada, en la reducción del hábitat disponible para su alimentación y libre desplazamiento. El desarrollo de la explotación de los recursos naturales para asentamientos agrícolas, ganaderos o aprovechamiento de los bosques y montes está en la raíz del problema. Ello es aplicable en toda la escala de estos animales, desde el elefante en Africa hasta la corzuela en los montes de nuestras provincias norteñas.

En segundo término debe ubicarse a la actividad de los lugareños de las poblaciones de las áreas en que estos animales viven.

Usualmente con un bajo nivel de ingresos, a menudo de simple subsistencia, las necesidades de la alimentación y de aprovechamiento de los cueros los llevan a proveerse de lo que la naturaleza ha puesto a su alcance.

En ambos casos la prohibición no surte ningún efecto. No tiene fuerza para detener el desarrollo poblacional o la explotación económica de los recursos naturales. Tampoco pueden impedir que los lugareños satisfagan sus necesidades de subsistencia.

 

La Solución

¿Cuál es entonces la solución? El secreto está en otorgar un valor económico a la conservación de la fauna, para su aprovechamiento a niveles de uso sustentable, que resulte un incentivo que neutralice las causas de desaparición arriba mencionadas. Así se evidencian los efectos positivos de una caza deportiva regulada, con cuotas, cupos o licencias de caza que se otorgan en relación con las existencias de la población de fauna.

La caza deportiva genera actividad económica antes, durante y después de realizarse, lo que provee de fuentes de trabajo y recursos a muchas regiones y sectores que se benefician con ello.

No es necesario entrar en detalles con respecto a las actividades individuales, comerciales y artesanales vinculadas a la provisión de equipos para la caza deportiva, directa o indirectamente, desde lo relacionado a la vestimenta y campamentos hasta las armas y municiones.

Durante el ejercicio del accionar cinegético están a la vista los resultados de programas que vinculan a las poblaciones locales con la caza deportiva, con muy variadas formas de participación que van desde el alojamiento hasta la actuación de guías y guarda - faunas.

Todo ello genera recursos mayores a los que antes obtenían con sus métodos primitivos de subsistencia, además de resultar un disuasivo para los furtivos. Las experiencias de CAMPFIRE en Zimbabwe y sus gemelos en Zambia y Botswana son un ejemplo elocuente al respecto. Ellos son aplicables en muchas regiones del mundo, incluso en nuestro país. Los ingresos que generan las Licencias de Caza Deportiva a los propietarios privados de la tierra, han permitido el crecimiento de actividades que han repoblado de fauna silvestre regiones enteras como Sudáfrica y Namibia.

Los ingresos de los cotos de caza en nuestro propio país frecuentemente han transformado lo que antes era una plaga que debía exterminarse (caso de los antílopes que eran enviados a frigorífico por comerse las pasturas en la Pcia. de Buenos Aires) en un interesante complemento de ingresos de la explotación del campo, que en algunas zonas resultan superiores a los originales en las formas tradicionales de explotación.

 

Ejemplos en el Extranjero:

Hemos citado más de una vez un ejemplo llamativo entre otros muchos que podrían mencionarse. En los Estados Unidos el ciervo cola blanca está difundido prácticamente en todo el país, salvo en las regiones más frías. Mientras a principios del siglo XX no alcanzaban a 500.000 cabezas, cuando la caza deportiva comenzó a realizarse con otorgamiento de licencias en relación con las existencias poblacionales, con los censos organizados con la colaboración de los cazadores deportivos y los ingresos provenientes del pago del precio de las mismas por aquellos, ello permitió no sólo desarrollar proyectos de conservación sino, al mismo tiempo, cazar organizadamente dentro de un sistema coherente. El resultado fue que en la actualidad el número de colas blancas supera los 30 millones, a pesar de ser la especie cazada en mayor cantidad en todo el país.

Es decir, la caza deportiva, en vez de provocar la extinción de la fauna, impulsó su desarrollo y crecimiento ordenado.

El ejemplo opuesto lo tenemos en el Brasil. Desde que se prohibió la caza mayor en todo su territorio, su especie más preciada, el yaguareté, en la actualidad es "matada" en mayores cantidades que cuando su caza deportiva era permitida legalmente. O sea que se están perdiendo existencias de animales y dejando de percibir los ingresos que contribuirían a la acción de conservación, mientras actúan sin control los furtivos, los cazadores ilegales y la población local.

Como demostración de la importancia que tiene para un país y la conservación de su fauna el desarrollo organizado de los criaderos y cotos de caza, pueden traerse a colación las estadísticas proporcionadas por el Centro de la Universidad de Potchesftrom en Sudáfrica. La cantidad de criaderos - cotos de caza existentes en ese país es de alrededor de 6.000 (game - fenced farms), abarcando una superficie de 10 millones de hectáreas y empleando a más de 40.000 personas del sector privado. Se estima que los 5.000 cazadores deportivos extranjeros que concurren a los cotos aportan más de 20 millones de dólares por año, a lo cual deben agregarse más de 200.000 cazadores deportivos sudafricanos que contribuyen con más de tres veces esa suma. Los ingresos brutos de todo el sector superan los 100 millones de dólares por año.

Otro ejemplo que invita a pensar: de las cinco especies de rinocerontes existentes en el mundo, el de la India, el de Java, el de Sumatra y el Negro y el Blanco de Africa, sólo este último no se encuentra en peligro de extinción. Los tres asiáticos nunca fueron excesivamente abundantes. El Negro, muy agresivo y abundante en Africa, que hace más de veinte años podía ser objeto de la caza con licencia deportiva, habiéndose prohibido ésta, hoy sólo existe en número muy pequeño en Zimbabwe, habiendo sucumbido bajo el asedio de los furtivos que sólo mataban para apropiarse de sus cuernos, con supuestas propiedades medicinales. El rinoceronte Blanco, en cambio, que a principios de siglo era relativamente escaso en Africa, fue objeto de un manejo racional en los "game ranches" de Sudáfrica, habiendo crecido su número a tal punto que su caza deportiva cuotificada ha sido autorizada por las autoridades de la propia CITES (Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Silvestres de Flora y Fauna en Peligro de Extinción).

Los llamados "game ranches" han resultado así importantes para la conservación y regeneración de especies. Ello no implica desconocer que en muchos casos los animales criados de acuerdo a procedimientos de mejoramiento genético y alimentados con diversos suplementos, así como protegidos de especies predatorias, tienen una ventaja para convertirse en trofeos extraordinarios, con lo cual los animales "free ranging", con crianza y alimentación natural que se encuentran en terrenos libres, no protegidos, están así en desigualdad de condiciones para la producción de trofeos más altamente calificados.

 

Otros Efectos Negativos de la Prohibición de la Caza

La prohibición total de la caza deportiva también causa otros efectos negativos. El crecimiento sin control en su relación con el hábitat de una especie puede producir un desequilibrio que conduzca a la extinción total de la población animal y vegetal con la desertificación del área (caso famoso es el Parque Nacional de Tsavo en Kenya, a comienzos de la década del 70') o a perjuicios a la población humana y sus explotaciones agrícolas o pastoriles. Como ejemplo están los elefantes en Kenya que invaden las aldeas para alimentarse de sus cultivos, produciendo también accidentes con muertes humanas. Por este motivo, las autoridades deben matar como control en Kenya (donde está prohibida la caza) un número mayor de elefantes que el que se caza anualmente con licencia deportiva en la vecina Tanzanía.

Lo mismo sucedió con el leopardo en Africa en las zonas en que se prohibía su caza deportiva y en nuestro país son conocidos los perjuicios que causa el yaguareté en las poblaciones rurales cuando mata crías para comer, especialmente de ganado ovino y caprino, en las modestas explotaciones del norte.

En California, donde está prohibida la caza deportiva del "mountain lion" (algo más grande que nuestro puma), todos los años causa cierto número de muertes humanas.

Todo ello no sucedería si se organizase legalmente la cacería deportiva con relación a estas especies, debidamente cuotificada con relación a la población animal, la que sería una forma de control que, a la par de mantener el equilibrio con el hábitat, proporcionaría el incentivo económico para que las propias poblaciones locales contribuyan a una conservación razonable de las especies, en lugar de matarlas en defensa propia con trampas y otros elementos primitivos.

 

Conclusión

El otorgamiento de un valor económico a la conservación y manejo sustentable de la fauna silvestre, no prohibiendo la caza deportiva y regulándola apropiadamente, es la forma más adecuada y exitosa de conservar la vida salvaje y en equilibrio con el hombre.

 

Caza Mayor y Conservacionismo

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